No al narcotráfico, sí al autocultivo en casa

En LegalizaColima creemos que uno de los elementos que se deben incluir en la futura legislación sobre la marihuana es la opción del autocultivo. En este artículo daremos algunos argumentos acerca de ello.

Hasta el momento, en el mundo existen varios modelos de legalización de la marihuana. Para efectos de este artículo estudiaremos solamente dos de ellos.

En Estados Unidos, donde su uso médico y recreativo ha sido aprobado por una buena cantidad de estados (y hay varios más en proceso), el modelo es del libre mercado: la marihuana es producida por la iniciativa privada, bajo regulación del estado, y se pagan impuestos y existen reglamentos para controlar esa producción y distribución. Pero lo principal es que, si uno tiene un terreno (o un área para cultivo bajo techo), los insumos, y los abogados para que le manejen todo el papeleo, puede convertirse en un (próspero) productor de marihuana legal y distribuir ya sea a dispensarios médicos (en los estados donde solo es legal para este fin) o bien a coffee shops y tiendas especializadas (en los estados donde además es legal su uso recreativo). Convertirse en un empresario de la marihuana en Estados Unidos es caro: solamente la licencia puede costar hasta US$19,000 y existen una serie de requisitos a cumplir. De hecho, hoy que publicamos este artículo, 1 de octubre de 2014, se abren las inscripciones para una nueva oleada de solicitantes de licencias en el estado de Colorado, y varias de las reglas del negocio cambian y se simplifican para abrir el juego empresarial.

Por otra parte, tenemos el modelo de Uruguay. En este país, la producción, distribución y venta de marihuana está controlada por el Estado, no por los particulares. A diferencia de EU, en el pequeño país sudamericano es el gobierno quien cultiva y vende, y quien controla los dividendos resultantes de este jugoso negocio. El gobierno uruguayo también lleva un registro de los compradores y establece las cantidades máximas que una misma persona puede comprar a lo largo de un mes. En este caso, no existe la posibilidad de que un particular ponga su propia empresa de producción de marihuana, sino que tiene que comprarle al gobierno (o cultivar su propia hierba, que es el punto interesante).

Ambos modelos tienen sus puntos a favor y sus puntos en contra. Sin embargo, algo que ambos países consideran en sus legislaciones, y que también se ha propuesto en México en la propuesta que está pendiente en el Poder Legislativo, es que existe la posibildad de que los particulares cultiven su propia marihuana, no para la venta, sino para consumo personal. Aun más, de la misma manera que sucede en España, por ejemplo, Uruguay contempla la creación de Clubes de Cannabis, donde varias personas se pueden juntar para cultivar juntos, o bien pueden encargarle a una de las personas del club que cultive para los demás y, a cambio de un pago, provea de hierba a los integrantes del club. Esta idea también ha sido propuesta por académicos en México como una aternativa para reducir las ganancias del narcotráfico.

Y aquí llegamos al punto central. En LegalizaColima estamos convencidos de que una planta en casa es igual a un cliente menos para el narcotráfico. Bueno, en realidad un poco más de una planta. La legislación de Colorado, Estados Unidos, de manera muy inteligente, establece que una persona puede tener hasta 6 plantas (solo 3 de ellas en estado de floración) en su casa. Si hay dos fumadores en la casa, el máximo son 12 plantas en un mismo hogar. Decimos que de manera muy inteligente porque esta medida apela a la lógica: una planta de marihuana, dependiendo de las condiciones de cultivo y la calidad de la semilla, puede tardar hasta 6 meses en ofrecer un producto fumable. Así, resulta muy sensato establecer este número como máximo, ya que tener una sola planta implicaría esperar medio año para poder fumar, mientras que con 6, un cultivador hábil puede mantener un ciclo que le provea hierba para todo el año.

Cultivar uno su propia marihuana evita que un fumador tenga que visitar a un vendedor ilegal. Una consideración que José Mujica, presidente de Uruguay, expresó en su argumentación a favor de la legalización, fue que cuando una persona visita a un dealer, muchas veces tiene la posibilidad de adquirir no solamente marihuana, sino otras sustancias más dañinas. Si se elimina la necesidad de visitar a un dealer ilegal, también se reduce el riesgo de entrar en contacto con drogas duras que sí representan un problema de salud mayor.

Por otra parte, consumir lo que uno mismo cultiva, sean jitomates o marihuana, promueve en el individuo un sentido de satisfacción y de realización. Esto lo sabemos desde que, de niños, logramos en la primaria germinar una planta de frijol y orgullosos llegamos a casa con nuestro grano de frijol cultivado en un frasco con algodón mojado. Esto es algo elemental, pero muy cierto: la jardinería es reconocida universalmente como una forma de terapia. Las satisfacciones que provee el cuidar y ver florecer a la planta que uno cultivó tienen un efecto muy positivo sobre la psique. Así pues, cultivar uno su propia marihuana no solo representa arrebatarle un cliente al narcotráfico, sino que también promueve ciudadanos más felices y satisfechos consigo mismos.

Aquí cabe hacer un paréntesis: no olvidemos que la principal razón por la que la gente fuma marihuana es, precisamente, para ser más felices. Es falso, como muchas veces se pregona, que la gente fuma marihuana para escapar de sus problemas o porque está deprimida. El perfil de fumador de marihuana como personaje sin educación, criminal y peligroso es un mito que ha sido ampliamente derribado: en México hay estudios sobre el perfil de los fumadores de marihuana y resulta que en realidad tienen un promedio de estudios mayor al del resto de la población, y la mayoría tiene trabajo. La gente fuma marihuana para acrecentar sus sentidos y disfrutar de una comida, de una película, de un encuentro sexual, de un concierto. La marihuana proporciona placer, un incremento en la sensibilidad, y habilidades creativas más refinadas, lo cual es muy útil tanto para artistas como para científicos (no olvidemos que el astrónomo Carl Sagan encontró una gran ayuda en la marihuana para sus propias reflexiones y estudios).

Otro argumento a favor del autocultivo: la salud y la calidad de la hierba. Cuando uno cultiva su propia hierba puede controlar las sustancias que le pone y saber qué tantos químicos (o fertilizantes naturales) le agrega para ayudar a su crecimiento. Cuando compra a un vendedor ilegal, no tiene ni idea del proceso por el que ha pasado esa planta, y cuántos pesticidas se está fumando. El autocultivo permite producir una planta más sana y con menos riesgos para la salud.

Finalmente, un argumento social a favor del autocultivo. Hasta ahora, el discurso gubernamental, sobre todo en Colima, es el de “es que la población no está preparada para esto”. El gobierno siempre parece saber cuándo estamos preparados o no para algo, sin preguntarnos y sin hacer un mayor esfuerzo por informarnos y ayudarnos a “estar preparados”. Esa visión paternalista (y machista, podríamos alegar) del gobierno es una falta de respeto a nosotros como ciudadanos con inteligencia y sentido común. El legalizar el autocultivo también es reconocer la inteligencia y las capacidades del ciudadano, y transferirle una responsabilidad importante. A diferencia de EU, donde es negocio de privados, y de Uruguay, donde papá gobierno provee la hierba, podríamos tener un modelo donde quien quiera fumar se puede hacer responsable de cubrir sus propias necesidades, con todas las ventajas que esto representa.

Claro que todo esto debe tener controles. Uruguay ha creado un registro nacional de fumadores de cannabis y es el gobierno quien autoriza que una persona cultive en su casa. En Estados Unidos es al contrario: la ley prohíbe que se hagan registros de los fumadores (lo cual quizá en México sería buena idea, en vista de lo frágiles que son todas las bases de datos, que a los tres días terminan a la venta en Tepito). Sin embargo, se puede encontrar un punto medio en cuanto a los controles; esto es una cuestión que todavía se debe analizar y discutir de acuerdo a las condiciones de México, pero que podemos aprender de los ejempos de España, Estados Unidos, Holanda, Portugal y Uruguay, que ya tienen las experiencias y de quienes podemos aprovechar las enseñanzas.

Al final, nuestro argumento es que la legalización debe incluir la opción del autocultivo. Para socavar al narco, para hacer a las personas responsables de lo que se fuman, para reducir los riesgos a la salud, para evitar el contacto con otras drogas que sí causan daños graves, para empoderar al ciudadano. Hay muchas ventajas si permitimos que, de manera legal, la gente comience a cultivar su propia hierba. No se trata solo de que otros hagan negocios, o que el gobierno se lleve la tajada de dinero, sino que los ciudadanos también tengan la posibilidad de hacerse responsables de sus propios placeres.

 

 

(Imagen tomada de http://elangeldelamarihuanaenmadrid.blogspot.fr/ el blog de un experto en cultivo casero en Madrid)

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